lunes, 1 de mayo de 2017

ABRIL Y MAYO



Desde hace varios días, me emociono de improviso, con el fundamento de un verso dirigido a una madre; la madre que cosió el alma rota a máquina, delantal en mano. Un puchero desfigurado purga contra la sonrisa y no es triste, es vida conmovida.

Desde hace varios días.

Un indicio de humanismo en una película de acción, todas las pequeñas muertes o el rostro de un recién nacido, cualquier fortaleza que esconde la indefensión.

Y las luchas en la calle, agotadas en una apatía estática, en un reloj estéril, me encienden en un minuto cuando voces desgarradas llaman a la huelga. Y se me saltan las lágrimas con las ilusiones y las voces del desamparo que nos corroe, con ese estar debajo en el subsuelo remangado de la lucha de clases. Con esa tierra que pisamos tratando de asaltar el palacio del ladrón, el que convierte las jornadas de trabajo en recuento de horas fraccionadas para llegar, un día, a formar una familia.

Desde hace varios días, las lágrimas riegan el cemento, no es árida la emoción que prepara un camino, el retorno a las plazas de la esperanza cuando todo iba a cambiar.

Desde hace varios días, reconozco el prejuicio como quien dice, a la legua, pero viva y en fértil resurgir ya no me arrastra la desesperanza de los días nublados, y ningún amor carcelario me paraliza.



Desde hace varios días, quiero reconfigurar el tiempo y las certezas, y no dejar morir en vano ni una sola lágrima.

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