domingo, 22 de mayo de 2016

Pócima para la aflicción


Lobos con piel de oveja,
los mansos también aullaremos,
en la vasta geografía del mundo
por largo tiempo lamentos.

¡Que la vida no acontece tan dócil
incapaz de arrojar un grito!

Como antaño, es fácil ser un salvaje.

Mas cuando todo se enmaraña
qué difícil es sentir,
cuán arduo hallar un brebaje.

domingo, 8 de mayo de 2016

Última fotografía de invierno

Decidimos la irrealidad de los domingos, la bruma que ocultaba las chimeneas, el humo y las fábricas, el trabajo de algunos. El sol, en sus días, también obraba el mismo efecto. 

Acordamos una tregua para las tristezas y esa misma quietud operaba una suerte de melancolía insoportable. El jolgorio era el de un pájaro disecado y la siesta el silencio que evidenciaba el misterio de la vida. 

Contemplar las vías era como viajar, el solo anhelo era el deseo cumplido. Pero la niebla ocultaba las chimeneas y de algún modo al no ser visibles, habían desaparecido. Lo que veíamos era lo que existía, aunque el destino de las vías, a pesar de estar lejos, vivía en la retina. 

No queríamos que desapareciera el horizonte, ni el perfil característico de la ciudad, y allí estábamos, contemplando un domingo cómo todo era tan estático que parecía revelarnos un secreto.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Percepción particular

Hay una afirmación por excelencia que nutre de paz al ser humano. "Esta es mi casa". No hablo de propiedades, sino del hogar. Externo e interno. En la explotación de esta fuente segura de calma ha girado la historia de la humanidad, las guerras. Internas y externas. A partir de ahí, hoy en día, uno decide a quién votar, en función de dónde cree uno que está su morada y en la proporción de personas que no disponen de una. También en el lugar donde uno ubica la amenaza de perderlo, también donde se extravia el corazón. Y así, uno no sabe si vota él o vota su percepción. Del grado de conciencia de esto último depende la manipulación a la que uno se somete, o lo cerca que está de no perder su casa, o lo lejos que está de aquellos que no la tienen.
Mientras tanto, en una linea de metro que prefiero no nombrar, uno rememora la historia; no existen asientos en función del fototipo -palabra que aprendí hace poco- pero tal vez algún tipo de memoria perceptual nos ubica en los vagones. Una aprende que solo con dirigirse hacia el final hay más sitio, donde los niños son "churumbeles" (que gritan, ensucian, molestan; a quienes algunos sonrien porque saben que su intercambio solo durará unos minutos), cabizbajos cansancios y bolsas repletas del Primark, de esas que no necesitan ni falsificación mantera. Ya llevan implícita la miseria y la esclavitud, la estética uniformada de los suburbios sin bohemia. Pobres sobre pobres. Tal vez es solo una percepción, particular, condicionada, sentimental y cambiante.
De vez en cuando algún portador de roído abrigo -tan roto que casi pareciera uniforme- se recorre la distancia entre los que bajan en zona turística y los que vuelven a casa. Y cada uno se refleja en él en función de su miedo o percepción particular. Llega el metro a su destino, también hay periferia en la periferia, donde los hogares fueron creados para no serlo. De donde nuestro cerebro animal, que solo tarda catorce segundos en conformar un prejuicio hacia alguien, desea escapar. Hay destinos y caminos en una misma estación y cientos de elecciones y callejones sin salida. Uno a veces se vuelve aristocrático mientras burbujas de confusiones le devuelven a la calle. Y solo una pregunta: "¿dónde está tu hogar"?

sábado, 26 de septiembre de 2015

PROHIBIDO

Van a prohibir fumar en la playa; espero que también prohíban a aquellos que dejan latas vacías y cristales rotos para deleite de nuestros pies.

Fumar es malo pero las tabacaleras y el estado no tienen la culpa, de ahí su impunidad a los excesos de sus ciudadanos. Ellos solo ponen a disposición del pecado el árbol del fruto prohibido y uno puede elegir. Imagino que los políticos que veranean en sus yates tirarán sus colillas al mar, mientras nosotros, abstemios en la arena, somos felices soñando con un horizonte.

Creo que cada uno debería plantear al parlamento su propia prohibición. Yo, por ejemplo, odio el olor a fritanga, es grotesco y destila colesterol. También me molesta el ruido, la gente que habla alto para que escuches lo que dicen, aunque éstos en verdad me dan un poco de pena. Conozco mucha gente que grita con sonidos o con gestos y sé que es su ego clamando  reconocimiento, aún así, me irritan. El silencio es algo que ya nadie sabe practicar aunque solo en tu casa, callado, al menos, puedes fumar.

Pero yendo al caso, me parece bien que prohíban fumar en la playa, es un espacio natural lleno de papeles de bocadillo y compresas flotando de las personas que aún no han aprendido que no se tiran al váter de sus casas. Lleno de gente que coge el coche para recorrer cinco kilómetros porque el transporte público le pesa aunque esté libre de humo.
Me fascina el ser humano y cómo nos tranquilizan las prohibiciones, como el niño que necesita límites para construirse una visión del mundo en la que sepa cómo ha de comportarse. El ser humano no aprende con el refuerzo positivo aunque científicamente esté comprobado que debería ser así.

Hace años repartían ceniceros en forma de cucuruchos de plástico y eso era bueno, yo los utilizaba. Estoy deseando que prohíban definitivamente la venta de tabaco, ese día la nicotina caminará de la mano del tráfico de armas y de la prostitución, y ya nadie fumará en la playa ni disparará a nadie ni comprará besos, ni robará roces que no le corresponden. Por fin podremos respirar libres de polución entre el humo de los coches y de las fumigaciones aéreas. Por fin podremos volver a buscar entre los hábitos ajenos algo que nos moleste para crear una nueva ordenanza municipal.

Propongo que lo que se recaude de las multas pase a formar parte del presupuesto destinado al transporte público y pueda viajar en metro sin fumar con el aire acondicionado a toda pastilla pero a un precio razonable. Sé que eso no será tan fácil.

Fotos, rock y oscuridad desvelada







Todas estas personas vinieron a escucharnos en la presentación de la PAE (Plataforma de Adictos a la Escritura). Nosotros somos los que estamos delante, como un grupo de rock en la selfie de final del bolo.

La escritura tal vez empieza con un acto solitario para albergar traiciones, tramar venganzas y huidas al propio mundo. Es un ritual oscuro, una cueva privilegiada a la que acudir cuando todo es extraño.
Es curioso que la palabra, creada para la comunicación, pueda ser tan eficaz en el hecho introspectivo. Llega un día, sin embargo, en que descubres que el número de páginas escritas sobrepasa lo común y vislumbras que el único final posible es que sean leídas. La oscuridad, entonces, proclama una tregua y alarga con su mano temblorosa un fajo de manuscritos al mundo exterior.

Eso sucedió el día 16 de septiembre de 2015. Nueve noches escritas salieron a un escenario donde muchos sueños callados alzaron su primer vuelo.

Seguirá lo privado caminando de lo común, esperando alcanzar en papel tantas soledades con palabras, porque en eso radica la literatura.

martes, 8 de septiembre de 2015

Antic coliseu


Sóc al coliseu d’una vida
que emmiralla una sonata
de deliris de tragèdia,
espurnes de suspicàcia.

Sóc al coliseu d’una vida
que emmiralla una sonata
de trossos d’encenalls i ferro,
de fils que cusen sabates.

Sóc al coliseu d’una vida
que emmiralla una sonata
de pobres treballant al salí,
posseïts per coses, amb gana.

Sóc al coliseu d’una vida
que emmiralla una sonata
amb grises sines segades
per rudes roques i arcades.

Sóc al coliseu d’una vida
que emmiralla una sonata
on els silencis no entesos
profetitzen les paraules.

Espiral canta la veu
escalant tota suada
i Tremolor tram a tram
trepitja cada trencada.
Espiral
assolella escenes.
Tremolor
trafica ja tendre.

Sóc la sonata al mirall
que deixa el coliseu en cendres.

martes, 11 de agosto de 2015